Cuando hago mis clases siempre cuento una anécdota. Es cuando mi Samsung S5 decidió un día que ya…era suficiente. Que ya no daba más. Este amo negrero (o sea yo) ya era too much para él y decidió hacerse un harakiri digital, una puesta voluntaria de pijama de madera que se tradujo en una falla de litio. Literalmente hablando. Te explico más…
A mí me pasó muchísimo cuando trabajaba para el Citibank en Santiago, Chile en el 1996. Y cualquier persona que haya atendido clientes va a entender lo que significa la siguiente frase. “Yo te pago el sueldo, yo tengo la razón, ¿ves?”. Normalmente va acompañado con una mirada de ¿entendiste? y un movimiento de cabeza que implica “mueve el culo y apúrate esclavo”. En un mundo donde hay tanto hincapié en ser líder, único y original complementando este hecho con la frase de “el cliente siempre tiene la razón”, nos encontramos en un mundo donde las personas no saben pedir las cosas y donde hay personas patudas que se toman atribuciones de más (¿pero esos siempre han existido cierto?… siempre hay un desubicado suelto). En cuanto mezclas esta situación con el poder de las Redes Sociales, tienes la fórmula para un cóctel Molotov Digital que te puede dejar más saltón que pulga con hipo, como pasó en el caso que explicaré más abajo…
El caso de Sonia Mateo y su botellita de agua: Creo que hemos avanzado. Al principio de la era de las “redes sociales”, dábamos los buenos días (aún lo hacemos), el “buen provecho” (aún se hace) y las “buenas noches” (no tanto como los buenos dias). Pero hemos empezado a ver que las mentes creativas se están “tímidamente” asomando a través del contenido de algunas marcas y para muestra “un botón” que ocurrió esta semana. Aquí un poco del backstory:
Tengo dos días sin Internet en mi teléfono. Claro RD se ha pegado una avería que ha dejado a miles (creo yo) de usuarios sin voz ni data. El viernes pasado llegué a recoger a mi hija de su campamento de verano y un papá que no conocía me preguntó “¿tu celular funciona?”. Yo me había dado cuenta una hora antes de que no tenía conexión. Eso fue el viernes en la mañana, estamos hoy a domingo en la mañana y me teléfono sigue siendo un pisapapeles con pantalla. Y eso me puso a pensar…
Community Manager, sincérate. De vez en cuando nos pasa, a veces despertamos o volvemos después de una reunión sólo para encontrarnos con el típico mensaje hostil que no aporta en nada y que solo quiere picarnos la lengua para ver que respondemos y armar tremendo lío en menos de lo que canta un gallo.
Mi esposa como buena colombiana que pulula por el mundo globalizado ha oído una buena parte de los típicos chistes que se hacen a costa de los colombianos. Los más simples son en relación al narcotráfico. Los más osados son de las FARC. Pero no hay que ser genio para saber que ninguno de los dos son chistosos. La última metida de pata fue en Chile. Un sketch de televisión que causó una indignación masiva a nivel de redes sociales que saltó de plataforma y de país….