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Para nuestros lectores extranjeros: “Quillar“, dícese del verbo enojar. Una versión dominicana más light de sus parientes latinoamericanos cercanos: “empelotarse, emputarse, encabronarse, encojonarse“, etc.. Este post se refiere a la frustración que seguramente por lo menos una vez al día estás teniendo con tu celular. Pero aunque la frustración es con tu móvil, las razones de tu “quille” van mucho más allá.

Yo no se ustedes pero a veces yo estoy tan concentrado escribiendo un mail en mi teléfono o simplemente mandando un whatsapp que cuando me interrumpe una llamada… pues para ponerlo de una manera llana…. ¡simplemente me quillo!

Y lo que pasa es que hoy el teléfono es un aparato que usamos para hacer cualquier cosa menos hablar por ella. De hecho, puedo decir que un 99% de confianza que la mayoría de nosotros protegemos mucho más nuestro plan de data que nuestros minutos. Porque la verdad de las cosas, “hablamos” por Whatsapp, por Skype, “Facebookeamos“, Instagrameamos, Twiteamos y tomamos fotos. Y los que estamos un poco cansados de la oferta radial local, sintonizamos Tune-In o Spotify (los dominicanos en promedio… unos 200 mil sintonizan a Spotify por un promedio de dos horas al día*) y nos perdemos con o sin audífonos en un mar de emociones auditivas.

Y cuando estás escuchando tu música favorita…. te entra una llamada. Puede ser de tu mejor amigo, de tu madre o padre o de tu esposo o esposa, no importa, lo que haces (y lo hace automaticamente el telefono es pausar el streaming y darte la opción de contestar la llamada). Cuando cuelgas la llamada, el streaming se reanuda desde el momento en que se pausó. Ahí no hay gran daño.

Pero, ¿y qué pasa cuando estas escribiendo un mail súper importante y necesitas concentración, (y como es mi caso, mucha concentración que tus manos son muchos más grandes que el teléfono y vas cometiendo horrores ortográficos a cada rato)… ¿y justo cuando estás escribiendo, te llaman y te interrumpen?

Te quillas, así de simple.

¿Sabes por qué? Los tiempos están cambiando. Lo que pasa es que hoy en día, usamos nuestro teléfono para hacer cualquier cosa menos hablar por teléfono.  Y hay una razón para este comportamiento. Aquí unas razones de por qué la nueva generación está llamando menos y texteando más.

Las llamadas telefónicas distraen

Con la cantidad de tareas que hay que hacer hoy en día, el multitasking se ha vuelto un “given” y para poder hacer varias tareas al mismo tiempo de buena manera, es indispensable tener una buena concentración. Las llamadas telefónicas cortan tu inspiración, concentración y en mi caso a veces me lleva a olvidarme lo que estaba haciendo justamente cuando tomé la llamada. El hecho de mandar un texto para enviar un mensaje es mucho más conveniente dado que puedes volver a tu tarea original mucho más rápido.

Son hasta insolentes

Un teléfono, ¿insolente? Bueno, no tanto el teléfono, sino la persona que te llama y pretende que dejes lo que estás haciendo en ese minuto y que contestes la llamada. Como si lo que estás haciendo no es lo suficientemente importante y lo de ellos si lo es.  Por eso es que muchas personas prefieren textear o enviar un mail, porque es un modo de comunicación mucho más pasiva y no requiere de una atención inmediata, ni tampoco interrumpir el flujo de trabajo tuyo ni tampoco el de alguien más. Ojo que aquí hay mucho de “yo-ismo” en este comportamiento…

Consumen mucho tiempo

¿No te ha pasado que tu mañana a veces va super lenta o estás en la tarde en tu oficina y los minutos no pasan? (por lo que me han contado, aún le pasa a ciertas personas). Te tengo la solución ideal. Toma tu móvil y toca el ícono del teléfono en tu celular y llama a alguien. Entre los saludos iniciales, compartir información innecesaria y las preguntas de rigor (¿cómo estás tú? ¿la familia? ¿ y los niños?) y el aterrizaje forzoso al porqué de la llamada, la despedida y la promesa de siempre de hablar más o de juntarse más de vez en cuando, una llamadita de cinco minutitos puede durar hasta 15 o 20 minutos. Y retomar tu tarea original antes de llamada puede tomar otros 10-15 minutos.

Ahora, no digo que no hablemos por teléfono, pero el hecho de textear o enviar un mail rapidito puede ayudar muchísimo en el flujo positivo de la productividad diaria. Ahora trataré de no caer en el cliché de decir que “estamos hiperconectados pero nuestra comunicación está cada día peor”. Pero es cierto,  creo que nos hemos acostumbrado a que la calidad de nuestra comunicación decaiga sin que hagamos nada al respecto. Yo personalmente envío mis mails y mis mensajes y cuando es importante, trato de hacer el seguimiento inmediato por teléfono. Porque cuando recibes muchos mensajes al día (como yo por ejemplo), aprecio muchísimo el hecho de que me llamen para que tome acción inmediata sobre algo que me han enviado.

Es que el tono de la voz humana nunca será reemplazado por un texto.

 

*Dato proporcionado por Comunique

You shouldn’t be surprised that Millennials won’t answer the phone. However, their excuses might surprise you.

Origen: 5 Reasons Millennials Aren’t Answering Your Phone Call | Inc.com

Foto: Get Smart (Super Agente 86)

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