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Ayer me llega este mensaje por Whatsapp de una persona referida por un amigo/colega mio:

Mi amigo me refirió a una persona y me contó que me iban a contactar para una asesoría. Resultó que era más bien una pregunta por Whatsapp sobre LinkedIn. Miren el chat aquí…

Era una consulta gratis… y ojo que no tengo problema en responder preguntas =) peeeero…

Pues obviamente sacando el número de la persona en cuestión, lo posteé en LinkedIn y atrajo una avalancha de comentarios. Al parecer no soy el único a quien le piden consejo gratis. Pude ver que diseñadores gráficos, coaches financieros, coaches personales, sin contar a los abogados y otras carreras más tradicionales también sufren de lo mismo.

Convierte consultas gratis en una cotización

Así que investigué y encontré en FORBES algunas reglas generales que podríamos seguir:

1.- Reconoce tu valor. Si no tuvieras valor, ¿por qué vienen a ti? Tienes la oportunidad de resolver un problema o encontrar una solución. Eso tiene valor. Cobra por ello.

2.- Crea un tarifario. Cada vez que alguien quiera una asesoría gratis, asegúrate de tener tu lista de tarifas frente a ti. Dale una cotización de cuánto les costará. Lo pagarán o preguntarán a alguien más. Si se van, no iban a pagarte de todas maneras. Buen viaje =)

3.- Rechaza las invitaciones de almuerzo / café a menos que sean estrictamente no comerciales. Si la conversación gira hacia los negocios, di rápida y cortésmente que no estás trabajando. Si están interesados ​​en una consulta, pueden reservar una cita y les haces saber cuál es el fee por eso.

4.- Quédate en lo «light». De pronto, estarás tentado dejar unas pepitas de oro por ahí. Manténlo «light», siempre general, nunca nada específico. Cualquier cosa más allá viene con un cargo.

5.- Publica en tus redes y web «No doy asesorías gratis». Es como esos #sinvergüencers que dicen «NO FREE PROMO». Asegúrate en mencionar que hay consultas disponibles por una tarifa.

6.- Dale al intercambio. Esto te coloca en una posición de negociación ventajosa. Si alguien solicita información o ayuda gratuita, debes sentirte cómodo al solicitar un servicio de valor en especie. Si el que te pregunta es genuino, no deberá tener problemas en un intercambio uniforme de conocimientos.

7.- Envíalos a tus recursos «gratuitos». Si escribes un blog, has publicado artículos, has archivado videos o podcasts o tienes un programa en el que ofrece consejos, remítalos a esa información. Explique que esas son las únicas fuentes de información gratuitas que ofreces. Cualquier cosa específica o más allá de lo que está fácilmente disponible tiene un costo.

8.- No tengas miedo de invitarlos a Googlear. Puede recomendar que vayan a Google o cualquier otro motor de búsqueda o sitios que tenga artículos o información sobre lo que necesitan asesoramiento. También puede recomendar un libro o revista. El problema es que estarán abrumados con tanta información que no será divertido para ellos, pero cuando estén listos para poner esa información en una perspectiva adecuada e implementarlo, pueden acudir a ti… para una consulta … pagada.

9.- Pídales una referencia. Tu le ayudas, pero ellos te refieren a un cliente que paga =).

10- No retrocedas. Sé que a veces es difícil decir que «no». Pero no puedes retroceder. Las personas sabrán hasta dónde pueden doblarte o empujarte. Manténte firme, establece tus límites y protege tus tesoros (tu cerebro y el saber cómo hacer las cosas). En el momento en que comprometes todo, te devalúas a ti mismo y tu experiencia.

Fuente: Revista Forbes
Nota: Los nombres han sido borrados para proteger la identidad de los «clientes» 🤣

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